Carmen Hernández (24/11/1930 – 19/07/2016)
Iniciadora fundadora junto con Kiko Argüello del camino neocatecumenal

El equipo responsable internacional del Camino está compuesto desde 2018 por Kiko Argüello –que es el responsable del mismo– María Ascensión Romero, y por el presbítero P. Mario Pezzi. Desde los orígenes del Camino en 1964, y hasta 2016, lo formaban Kiko Argüello y Carmen Hernández, iniciadores del mismo, y el P. Mario Pezzi, pero después del fallecimiento de Carmen el 19 de julio de 2016, y según establecen los Estatutos del Camino, se incorporó al equipo María Ascensión Romero. El equipo responsable se ocupa de llevar adelante el Camino Neocatecumenal en todo el mundo, en colaboración con los equipos de itinerantes de cada nación. Entre sus responsabilidades, se encuentra las de guiar la realización del Camino Neocatecumenal y garantizar la autenticidad del mismo; ejercer las competencias que le son propias, indicadas en el Estatuto oficial; proceder a las consultas que se consideren oportunas; mantener regulares relaciones con los Obispos diocesanos; así como mantener regulares relaciones con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida de la Santa Sede, entre otras.

Carmen Hernández fue, junto a Kiko, iniciadora del Camino. Nació en Ólvega (Soria, España) el 24 de noviembre de 1930. Vivió su infancia en Tudela. Era la más joven de ocho hermanos (cuatro hombres y tres mujeres). En Javier frecuentó la escuela que la Compañía de Jesús (Jesuitas), y bajo la influencia del espíritu misionero de San Francisco Javier, desde muy joven sintió la vocación de partir en misión a la India. Por voluntad de su padre, en 1954 comienza a estudiar Químicas en Madrid, donde se licencia con las máximas calificaciones en el año 1958. Durante un tiempo trabaja con su padre en la industria alimentaria en una fábrica que la familia tenía en Andújar (Jaén), pero decide dejarlo para trasladarse de nuevo a Javier, donde comienza a formar parte de un nuevo instituto misionero: las Misioneras de Cristo Jesús. Después del noviciado, estudió Teología en la casa de formación teológica para religiosos en Valencia. En 1960 fue destinada a la India. Para esta misión tuvo que prepararse en Londres (en aquel entonces el país asiático pertenecía a la Commonwealth), donde permaneció un año. En ese tiempo, se da un cambio de dirección en las Misioneras de Cristo Jesús que limitaba su apertura a la misión, por lo que Carmen regresa de Londres a Barcelona. Allí conoce al P. Pedro Farnés Sherer, profesor en el Instituto Litúrgico de París que trabajaba por la renovación litúrgica que preparaba el Concilio Vaticano II. En sus clases, el P. Farnés presentaba las fuentes pascuales de la Eucaristía y una eclesiología renovada que mostraba a la Iglesia como luz de las naciones. El vivo contacto de Carmen con los autores de esta renovación conciliar tuvo una gran influencia, más tarde, en la formación de las catequesis del Camino Neocatecumenal. En 1963 Carmen se establece en Tierra Santa durante dos años. A su regreso a Madrid comienza a trabajar en las barracas de la periferia pensando ir de misionera a Bolivia con otros laicos célibes. Allí conoce a Kiko Argüello, que vivía en las cercanas barracas de Palomeras Altas, una de las zonas más marginadas de la capital. En medio de los pobres, ambos descubrieron la fuerza del Misterio Pascual y de la predicación del Kerigma (la Buena Noticia de Cristo muerto y resucitado) y vieron nacer la primera comunidad. Gracias a la confirmación de esta nueva realidad por el entonces arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo, Carmen colabora con Kiko llevando a las parroquias primero a Madrid y después a Roma. A partir de entonces a otras ciudades y naciones esta obra de renovación de la Iglesia.

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